Ir al contenido principal

Retirar el pañal o controlar esfínteres: el huevo o la gallina


Este artículo lo he recogido de Proyecto materna. Refleja lo que pienso y también cómo ha sido el proceso con mi hija, que un buen día decidió que ya no necesitaba llevar pañal. Sin más.




El control de esfínteres y la retirada del pañal son conceptos distintos y, sin embargo, en ocasiones, los confundimos. Un niño al que se le retira el pañal sin estar preparado para ello seguirá sin tener el control de esta función aunque nos empeñemos en lo contrario. E incluso puede ser perjudicial. Hay muchos niños a los que, si fuésemos sinceros con nosotros mismos, deberíamos volver a poner el pañal una vez retirado, pues se ve claramente que lo hemos hecho demasiado pronto. Lo que ocurre es que nos parece un retroceso, asumimos como un fracaso educativo el que nuestros hijos continúen con pañal. Y así, nos empecinamos en seguir adelante, aplaudiendo la mínima señal de continencia. Sin embargo, aunque ya no moje la ropa y el suelo a todas horas, habrá que tener en cuenta otros aspectos. Si un niño se hace pis cuando se ríe, cuando se pone nervioso, cuando se olvida de ir al lavabo, cuando está demasiado concentrado en una actividad quiere decir que no tiene el tema controlado. A los adultos no nos pasa ninguna de esas cosas... simple y sencillamente porque sí controlamos. Así que no confundamos el hecho de que nuestro hijo (y nosotros) pueda andar con cierta dignidad por la calle, sin mancharse ni manchar, con que el control de esfínteres sea una realidad.

Ahora bien... ¿por qué no esperamos a retirar el pañal cuando realmente el niño esté preparado? Al margen de las valoraciones en función de un pretendido éxito o fracaso educativo, que ya hemos apuntado, hay otras posibles explicaciones, y vamos a hablar de ellas.

En primer lugar, existe un consenso casi unánime en que para que los niños controlen esfínteres, hay que enseñarles, y eso se consigue a través de la retirada del pañal. Sin embargo, lo ideal sería hacerlo exactamente al revés: esperar a quitar el pañal cuando el niño esté preparado para ello, es decir, cuando pueda controlar esfínteres por sí mismo. Esta idea, en general, produce cierto temor. Se suele creer que si uno no le retira el pañal al niño, éste nunca llegará a controlarse, y tendrá problemas de incontinencia. Lo cierto es que, a no ser que haya un problema funcional real, ningún adulto tiene problemas con el control de esfínteres. Lo que nos hace sospechar que se trata de un proceso madurativo propio del ser humano, y no un objetivo educativo que las familias o las escuelas deban asumir como propio. Desde este punto de vista, en vez de retirar el pañal y correr con el orinal detrás de nuestros hijos, sería mucho más cómodo para todos (sobre todo para los niños, que no se sentirían presionados ni evaluados) esperar a que el propio niño nos diga que ya no necesita el pañal.

Además de este temor, existe un problema logístico añadido. El inicio de la Educación Infantil. En la mayoría de las escuelas de nuestro país, por no decir en la totalidad de ellas, no se admiten niños con pañal. Sabemos que es un problema real de tiempo y atención para una sola maestra o maestro tener 20 niños a los que cambiar y limpiar, pero habría soluciones intermedias si hubiera verdadera intención, por parte de las instituciones educativas, de encontrar alternativas. Pero la realidad es que no se asumen estas posibilidades porque no es sólo una cuestión de recursos humanos, sino de lo que entendemos que un niño debe o no debe saber a una determinada edad. Y pensar que todos los niños, a los 3 años (algunos a los 2 años y 9 meses) deben tener controlada esta función corporal es, cuanto menos, una idea difícil de materializar.

La realidad es que cada niño controla esfínteres a una determinada edad, igual que cada niño habla, anda o salta a una determinada edad. El que se asuma habitualmente que a partir de los 2 años debemos empezar a retirar el pañal tiene más que ver con la universalización de la educación infantil, que aún sin ser obligatoria se ve como necesaria (ésta es otra historia que ya trataremos) y de las condiciones que ésta nos impone para admitir a nuestros hijos. Así que, si estamos hablando de un proceso madurativo que tarde o temprano llega a su fin, ¿por qué empeñarnos en hacer pasar a los niños por este mal trago? Dejemos a cada niño seguir su ritmo y encontrarse seguro con su cuerpo antes de imponerle una convención social.

Comentarios

  1. ¿Acaso se puede enseñar a respirar a un recién nacido de 24 semanas? La maduración siempre la da el tiempo, no nuestra impaciencia.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Otro regalo casero: Cariocas

El segundo de los regalos nos lo sugirió una amiga que los suele regalar como algo habitual. La verdad es que ha sido una idea que nos ha encantado. Tanto, que hemos hecho unas también para practicar en casa.
Tenía unas pelotas sin usar desde hace 17 años (cómo pasa el tiempo). También tenía el cordón, así que compré cintas de colores. También he utilizado unas cuentas de las de hacer collares, para disimular nudos.

Se atraviesan las pelotas y se pasa el cordón. luego se trenza y se deja una parte como asa. Por el otro lado, pasamos las cintas por la cuenta y el cordón también. Atamos y ya está.

Mi amiga nos pasó un tutorial, pero como soy de navegar mucho, al final me basé en este video, donde explica cómo hacer diferentes juegos malabares caseros.



El resultado:




Como hicimos pompones para adornar la anterior y al final no hicieron falta, construimos otras. Dice mi hija que mejor con las de arriba porque pesan más. Así que las vamos a transformar. Haremos las pelotas de sal …

A la caza del cole

En breve se abre el periodo de preinscripción en colegios públicos y concertados y como acada año, muchos padres y madres se ven en la difícil tesitura de elegir, en función de criterios muy personales, cuál es el colegio donde les gustaría que sus hijos recibieran la educación formal.

Es un tema candente cada año, pero éste, en el que por fin me siento a gusto con el colegio donde están mis hijos, me está haciendo reflexionar. En el debate, muchas personas opinan que lo mejor es un centro cercano a casa, que cualquiera es bueno, que el colegio no es determinante de cómo será nuestro hijo, porque lo fundamental será la educación que le demos en casa. Y no seré yo quien esté en contra de esa opinión, todo lo contrario, la búsqueda de un colegio que nos parezca coherente con nuestra forma de ver la educación no lleva asociada una cesión de funciones educativas. Pero como loca buscacoles, he estado revisando mis andanzas estos días.

Se remontan al año 2008, cuando mi hija iba a entrar e…

Regalo para las cuidadoras de mi hijo

Cada año por estas fechas surge el debate de si es necesario regalar algo a las cuidadoras y/o maestras que han estado con nuestros hijos durante el curso. Nosotros hasta ahora hemos hecho regalo cuando se ha acabado un ciclo, pero no es algo que haga por norma. Ha coincidido que al finalizar infantil, tanto el primer como el segundo ciclo, nos ha apetecido hacer regalos a las profes e incluso a las alumnas en prácticas. Y nuestros motivos han sido que les hemos cogido cariño y a la hora de decir adiós hemos querido materializarlo con algo. En algunas ocasiones hemos participado en regalos colectivos:  al finalizar la "guarde" de mi hija hicimos una foto de grupo y luego imprimimos una camiseta para cada niño y para la cuidadora, al finalizar segundo ciclo de infantil, los niños hicieron un dibujo de la profe y con ellos montamos un album digital a modo de libro, con dedicatoria y poema. 
Pero este año no tenía muchas energías para organizar el tema de un regalo colectivo. …