Ir al contenido principal

La autoestima en los niños


De Elena Martín-Artajo
Traído aquí desde Holistika

Deberíamos poder disponer de unas gafas especiales cuando nace nuestr@ primer hij@, unas gafas –digo- que tuvieran el poder de hacernos ver la realidad tal y como la ve y vivencia un niño. Probablemente sufriríamos un shock, y admiraríamos más a nuestros “pequeños”, de la misma manera –y perdonen la comparación- que admiramos la forma en que una hormiga carga con un peso infinitamente mayor que ella.


Tenemos que erradicar de nuestro pensamiento la creencia de que l@s niñ@s ven el mundo de la misma manera que nosotros los adultos, que sólo les diferencia su tamaño y que en todo lo demás un niño es un adulto, pero pequeñito.

Deberíamos poder disponer de unas gafas especiales cuando nace nuestr@ primer hij@, unas gafas –digo- que tuvieran el poder de hacernos ver la realidad tal y como la ve y vivencia un niño. Probablemente sufriríamos un shock, y admiraríamos más a nuestros “pequeños”, de la misma manera –y perdonen la comparación- que admiramos la forma en que una hormiga carga con un peso infinitamente mayor que ella.

El ser humano desarrolla y aprende durante sus siete primeros años mucho más que en el resto de su vida.

Dentro de esa visión particular que tienen los niños, los padres son Dioses, y por su naturaleza imitativa quieren ser como nosotros, hacerlo que hacemos, decir lo que decimos, comer lo que comemos, etc. Ser conscientes de esa responsabilidad nos facilitará mucho nuestro trabajo.

Todo lo que decimos, hacemos e incluso pensamos delante de un niño es recibido por ellos como lo “único”. Todavía no tienen la capacidad de poner una barrera entre ellos y el mundo, no tienen juicio. Todo lo que le rodea entra directamente en su psique-alma y le configura o desconfigura.

No educamos para hoy, educamos para el futuro. Lo que hago o dejo de hacer en mi hij@ configura su futuro de acult@.

La autoestima es la maleta con la que mi hij@ saldrá al mundo, puede estar llena de cosas inútiles y tan cargada que no pueda moverse o pueda ser ligera llevando lo esencial.

MINAN LA AUTOESTIMA DE L@S NIÑ@S:

Las críticas constantes.

La mayoría de las veces son coletillas inconscientes, pero repetidas hasta la saciedad. Ejemplos: “ponte derecho”, “anda bien”, “no hables como un bebé”, “come con la boca cerrada”, “eres un pesado”, “eres un patoso”, “no llores, se van a reir de ti”, “quejica”… Son etiquetas que les colgamos y que al cabo de los años asume como parte de su ser.

Todos tenemos una autocrítica más o menos saludable. Que se convierte en un censor que nos impida actuar dependerá de haber vivenciado cuando niños que nunca hacíamos nada bien a los ojos de nuestros padres.

Alternativa: Potencia la positivo, todo niño sabe hacer bien muchísimas cosas, es importante decirle lo bien que lo hace, destacar sus cualidades positivas.


Las comparaciones con otros hermanos

Ejemplos, “mira Isabel, qué ordenada tiene su mochila, en cambio la tuya, hija, parece un nido de ratones” “¿No podrías aprender de Juan y concentrarte un pocomás?” “Es más pequeño que tú y no llora” “Tu hermana siempre arregladita y tú mirate”…

Los niños necesitan vivenciar que son únicos para sus padres y que éstos les quieren tal y como son. Esto o quiere decir que me gusten ciertas actitudes o acciones de mi hij@, pero es importante diferenciar entre la acción que hay que corregir y el niño.

Por ejemplo: María ha entrado con las botas llenas de barro a la cocina y ha dejado el suelo como un lodazal. Mi reacción: “¡Eres una cochina, límpiate los pies antes de entrar. Cómo se te ocurre, mira que eres sucia!”. Alternativa: “María, lo que has hecho, entrar con las botas llenas de barro es una cochinada, anda quítatelas”. Separo el hecho del sujeto, y no caigo en ofender ni en insultar.

Para educar no hace falta insultar ni humillar. Otro ejemplo: un niño coge un vaso de cristal lleno de agua. Mi reacción: “¡cuidado, se te va a caer!, ¡mira que eres patoso!”. Alternativa: “agarralo con fuerza y vé con cuidado”.

Al comparar nos olvidamos de las cualidades valiosísimas que tiene el niño y que por no ser tan llamativas quedan eclipsadas. Pero seguro que su oído musical, su coordinación, su capacidad de entrega son iguales o más importantes que la capacidad de concentración de su hermano Juan.


Ignoramos su presencia

Es algo que hacemos muy a menudo, hablamos a otra persona de nuestr@ hij@ delante de él sin hacerle partícipe, como si no se enterase de lo que decimos.

Aunque es pequeño, su capacidad de percepción es más aguda que la nuestra. ¿Cómo nos sentiríamos si los adultos hablan de mí en mi presencia como si no estuviese? No deberíamos hablar de un problema por pequeño que nos parezca delante de nuestros hijos como si no estuvieran; en primer lugar, se entera, y además sus sentimientos merecen nuestro respeto.


Intervenciones continuas en lo que hace

Muchas veces caemos en el error de ayudarles sin que nos lo hayan pedido.

El niño necesita retos a su medida para crecer, para sentirse capaz. Si continuamente lo hacemos por él, o le decimos cómo es mejor que lo haga, provocaremos un rechazo a comenzar cualquier tarea, y a la larga el miedo a que salga mal.

Ejemplo: A los niños les encanta hacer las cosas por sí mismos, aunque pare ello empleen toda una mañana. Cuando un niño está aprendiendo a atarse los zapatos gastará buena parte de su tiempo intentándolo. A menudo los adultos acabamos atándoselos de forma automática todos los días, hasta que el niño lo único que hace es alargar el pié para que mamá le ponga el zapato. Lo paradójico es que a los 9 años le diremos: “parece mentira que no te sepas poner los zapatos tú solo”.

La autoestima no es un autoengaño, ni una falsa seguridad, es la facultad que nos hace crecer y mejorar como seres humanos, con confianza en nosotros mismos y sin depender de la opinión de los demás, pero que nos abre a escuchar y tolerar las diferentes opiniones. La clave es hacer sentir a mi hij@ y verbalizar que le quiero tal y como es.

Comentarios

  1. Qué importante y qué difícil no caer en esas cosas......

    Gracias, Maite.

    Malena.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Otro regalo casero: Cariocas

El segundo de los regalos nos lo sugirió una amiga que los suele regalar como algo habitual. La verdad es que ha sido una idea que nos ha encantado. Tanto, que hemos hecho unas también para practicar en casa.
Tenía unas pelotas sin usar desde hace 17 años (cómo pasa el tiempo). También tenía el cordón, así que compré cintas de colores. También he utilizado unas cuentas de las de hacer collares, para disimular nudos.

Se atraviesan las pelotas y se pasa el cordón. luego se trenza y se deja una parte como asa. Por el otro lado, pasamos las cintas por la cuenta y el cordón también. Atamos y ya está.

Mi amiga nos pasó un tutorial, pero como soy de navegar mucho, al final me basé en este video, donde explica cómo hacer diferentes juegos malabares caseros.



El resultado:




Como hicimos pompones para adornar la anterior y al final no hicieron falta, construimos otras. Dice mi hija que mejor con las de arriba porque pesan más. Así que las vamos a transformar. Haremos las pelotas de sal …

Regalo para las cuidadoras de mi hijo

Cada año por estas fechas surge el debate de si es necesario regalar algo a las cuidadoras y/o maestras que han estado con nuestros hijos durante el curso. Nosotros hasta ahora hemos hecho regalo cuando se ha acabado un ciclo, pero no es algo que haga por norma. Ha coincidido que al finalizar infantil, tanto el primer como el segundo ciclo, nos ha apetecido hacer regalos a las profes e incluso a las alumnas en prácticas. Y nuestros motivos han sido que les hemos cogido cariño y a la hora de decir adiós hemos querido materializarlo con algo. En algunas ocasiones hemos participado en regalos colectivos:  al finalizar la "guarde" de mi hija hicimos una foto de grupo y luego imprimimos una camiseta para cada niño y para la cuidadora, al finalizar segundo ciclo de infantil, los niños hicieron un dibujo de la profe y con ellos montamos un album digital a modo de libro, con dedicatoria y poema. 
Pero este año no tenía muchas energías para organizar el tema de un regalo colectivo. …

A la caza del cole

En breve se abre el periodo de preinscripción en colegios públicos y concertados y como acada año, muchos padres y madres se ven en la difícil tesitura de elegir, en función de criterios muy personales, cuál es el colegio donde les gustaría que sus hijos recibieran la educación formal.

Es un tema candente cada año, pero éste, en el que por fin me siento a gusto con el colegio donde están mis hijos, me está haciendo reflexionar. En el debate, muchas personas opinan que lo mejor es un centro cercano a casa, que cualquiera es bueno, que el colegio no es determinante de cómo será nuestro hijo, porque lo fundamental será la educación que le demos en casa. Y no seré yo quien esté en contra de esa opinión, todo lo contrario, la búsqueda de un colegio que nos parezca coherente con nuestra forma de ver la educación no lleva asociada una cesión de funciones educativas. Pero como loca buscacoles, he estado revisando mis andanzas estos días.

Se remontan al año 2008, cuando mi hija iba a entrar e…