Ir al contenido principal

Un Amigo Imaginario


Enlace a historia http://javarm.blogalia.com/historias/24849
Publicado en El Correo, Territorios, Ciencia-Futuro
Miércoles 29 de diciembre de 2004

Dos de cada tres niños tienen compañeros de juegos que no son reales ¿Un problema o una solución?.

La comprensión del universo de la infancia es una de las labores pendientes de muchas ramas de la ciencia, y en concreto de la psicología. La importancia de esta etapa, en la que el aprendizaje va a ir permitiendo adquirir todas las destrezas de los humanos, fue limitada inicialmente a sus componentes utilitarios: aquellos procesos que emulan los de los adultos, que ensayan y permiten adquirir las habilidades más complejas que nos permiten luego movernos por el mundo. En esta concepción, ya superada, recurrir al animismo como hacen muchos niños, es decir, crear seres imaginarios o dotar de personalidad a seres inertes (un oso de peluche u otro juguete) era contemplado como parte de una etapa en la que todavía no se diferencia adecuadamente entre lo real y loimaginario, entre el mundo físico, objetivo, y el subjetivo de los procesos mentales.

De esta manera, desde Freud hasta Piaget (el gran innvador de la psicología de la infancia), estos amigos imaginarios eran parte, no indeseable sino más bien imperativa, de un desarrollo, que acabaría en torno a los siete años, cuando se consideraba que elniño debería ser capaz de diferencia ese mundo interno de lo imaginario del mundo real. Y los niños que seguían teniendo esos compañeros invisibles, pasaban a ser, casi, sospechosos de un cierto retraso en su desarrollo cognitivo.

Más que teorías científicas sobre la psicología evolutiva, realmente esta concepción mostraba más los prejuicios de los psicólogos adultos ante el valor del juego y de la imaginación y creatividad dentro de la infancia. Un panorama que ha ido cambiando en los últimos decenios y que, recientemente, gracias a nuevos estudios, ha quedado ya comletamente descartado. En las Universidades de Washington y Oregon se ha venido desarrollando un amplio estudio a lo largo de varios años, siguiendo la evolución de 152 niños durante la fase denominada de pensamiento intuitivo, entre los cuatro y los siete años de edad, dirigido por la psicóloga Marjorie Taylor, quien ya en 1999 había publicado el libro Compañeros imaginarios y los niños que los crean (Oxford University Press).

En este libro avanzaba la idea de que estas creaciones personificadas tienen un valor más importante en el desarrollo de la personalidad, permitiendo al niño un desarrollo emocional y social en un entorno más seguro para él. No son por lo tanto un simple refugio del mundo real, sino un lugar de ensayo de habilidades que serán posteriomente puestas en acción en su vida. Igualmente, comenzaban a ver los psicólogos, esta fase no tenía necesariamente por qué circunscribirse a esa etapa previa a los siete años, sino que podría prolongarse a edades mayores, sin tener que ser consideradas como un problema psicológico, sino todo lo contrario.

En el número de diciembre de la revista Developmental Psychology (Psicología del desarrollo) se publican los resultados del estudio dirigido por la Dra. Taylor y Stephanie Carlson, en el que no sólo se ha evaluado a los niños y sus opiniones a lo largode varios años, sino también a los padres. Las conclusiones son bastante sorprendentes: dos de cada tres niños tienen amigos imaginarios de los cuatro a los siete años, aunque muy normalmente los padres no suelen llegar a saberlo (algo más de una cuarta parte de los casos). Y una tercera parte de los niños en edad escolar lo siguen teniendo.

Se comprobó que las niñas, en edad preescolar, solían tener más frecuentemente compañeros invisibles que los niños, aunque esa diferencia por sexos disminuye y a los siete años unos y otras lo tienen por igual. A menudo se trata de personas invisibles de su misma edad, aunque pueden ser en algunos casos mayores (una especie de amigo protector), pero en muchos casos son animales relativamente cercanos al niño, o bien muñecos de su entorno que adquieren características como la capacidad de hablar, recomendar hacer una u otra cosa, y opinar independientemente del parecer del niño. Uno de los aspectos que surge de este estudio es que sólo en casos aislados el amigo resulta ser hostil al niño.

Las conclusiones de los autores indican que esta actividad supone en efecto una mejora de las capacidades cognitivas del niño, porque son situaciones en las que él se somete a la necesidad de tomar decisiones o evaluar posibilidades. Así, entre los de siete años, se comprobó que quienes tenían amigos imaginarios obtenían resultados mejores que los otros en pruebas que evaluaban la comprensión emocional y el desarrollo social. La Dra. Carlson comentaba en una nota de prensa de la Universidad de Washington enSeattle: estos personajes proporcionan una función emocional sana, esa invención es parte importante de nuestro desarrollo cognitivo y social, algo que nos acompañará el resto de nuestra vida.

La desaparición de estas creaciones se suele dar por simple desinterés del niño. Como sucede con muchos juguetes, llega un momento en que se olvidan. Existe una persistencia, sin embargo, en un porcentaje no evaluado aún (aunque algunos estudios en preadolescentes lo han hecho notar), de estos amigos en los diarios personales que se escriben a edades entre 13 y 14 años. La Dra. Taylor ha encontrado, en un estudio que ahora realiza con novelistas adultos que, a menudo, la relación de los escritores con los personajes que crean en sus escritos es bastante similar a la que tuvieron de niños con sus amigos imaginarios, aunque sería especular sacar conclusiones sobre la creatividad humana sin datos más completos.

Los Padres No Se Enteran
El estudio de las doctoras Carlson y Taylor detalla que sólo un 26% de los progenitores conocen la existencia de estos compañeros imaginarios de sus hijos. ¿Puro desinterés? A menudo son los niños quienes mantienen a sus creaciones aparte del mundo de los adultos: cuando llega mamá, el peluche vuelve a ser un peluche sin más. En el estudio, sin embargo, aparece una amplia diversidad de casos, algunos de los cuales evidencian el papel social y emotivo de estas creaciones: una niña tenía como colega un elefante rosa de su altura; otro niño tenía un amigo imaginario que a la vez tenía un perro imaginario a su puerta, que los asustaba si alguien de la familia estaba enfermo.

Frente a los prejuicios habituales, los niños con amigos imaginarios suelen tener más capacidad de desarrollar amistades reales, debiéndose desterrar ese prejuicio adulto de que un niño que tiene un compañero imaginiario lo hace porque se cierra en un mundo de fantasía y no quiere aceptar el mundo real. Son simplemente compañeros de juegos que les permiten ensayar lo complejo de un mundo, el real, y sus relaciones sociales y emocionales.

Comentarios

  1. Yo no recuerdo a mis amigos imaginarios si los tuve, una lástima. Pero estoy por hacerme ahora una amiga imaginaria que venga conmigo a los conciertos y tal...

    Un ebso, Miriam G.

    ResponderEliminar
  2. Hola Viviana, muchas gracias por tu mensaje. La de páginas preciosas que estoy descubriendo con este blog! Si, me gustaría sentarme un día y recopilarlas todas en un listado en el blog. A ver si no lo demoro demasiado.

    Un abrazo,

    maite

    ResponderEliminar
  3. Miriam, ya te lo dije, pero cuando leí tu comentario comencé a reir.

    Si estuviese más lejos, me ofrecía para ejercer de amiga invisible, que no imaginaria. Así, los conciertos me saldrían gratis y todo.

    Un besote maja.

    ResponderEliminar
  4. psrp promenade earles quiz xiong giac artf kkflr populated essentials spangenberg
    masimundus semikonecolori

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Otro regalo casero: Cariocas

El segundo de los regalos nos lo sugirió una amiga que los suele regalar como algo habitual. La verdad es que ha sido una idea que nos ha encantado. Tanto, que hemos hecho unas también para practicar en casa.
Tenía unas pelotas sin usar desde hace 17 años (cómo pasa el tiempo). También tenía el cordón, así que compré cintas de colores. También he utilizado unas cuentas de las de hacer collares, para disimular nudos.

Se atraviesan las pelotas y se pasa el cordón. luego se trenza y se deja una parte como asa. Por el otro lado, pasamos las cintas por la cuenta y el cordón también. Atamos y ya está.

Mi amiga nos pasó un tutorial, pero como soy de navegar mucho, al final me basé en este video, donde explica cómo hacer diferentes juegos malabares caseros.



El resultado:




Como hicimos pompones para adornar la anterior y al final no hicieron falta, construimos otras. Dice mi hija que mejor con las de arriba porque pesan más. Así que las vamos a transformar. Haremos las pelotas de sal …

A la caza del cole

En breve se abre el periodo de preinscripción en colegios públicos y concertados y como acada año, muchos padres y madres se ven en la difícil tesitura de elegir, en función de criterios muy personales, cuál es el colegio donde les gustaría que sus hijos recibieran la educación formal.

Es un tema candente cada año, pero éste, en el que por fin me siento a gusto con el colegio donde están mis hijos, me está haciendo reflexionar. En el debate, muchas personas opinan que lo mejor es un centro cercano a casa, que cualquiera es bueno, que el colegio no es determinante de cómo será nuestro hijo, porque lo fundamental será la educación que le demos en casa. Y no seré yo quien esté en contra de esa opinión, todo lo contrario, la búsqueda de un colegio que nos parezca coherente con nuestra forma de ver la educación no lleva asociada una cesión de funciones educativas. Pero como loca buscacoles, he estado revisando mis andanzas estos días.

Se remontan al año 2008, cuando mi hija iba a entrar e…

Regalo para las cuidadoras de mi hijo

Cada año por estas fechas surge el debate de si es necesario regalar algo a las cuidadoras y/o maestras que han estado con nuestros hijos durante el curso. Nosotros hasta ahora hemos hecho regalo cuando se ha acabado un ciclo, pero no es algo que haga por norma. Ha coincidido que al finalizar infantil, tanto el primer como el segundo ciclo, nos ha apetecido hacer regalos a las profes e incluso a las alumnas en prácticas. Y nuestros motivos han sido que les hemos cogido cariño y a la hora de decir adiós hemos querido materializarlo con algo. En algunas ocasiones hemos participado en regalos colectivos:  al finalizar la "guarde" de mi hija hicimos una foto de grupo y luego imprimimos una camiseta para cada niño y para la cuidadora, al finalizar segundo ciclo de infantil, los niños hicieron un dibujo de la profe y con ellos montamos un album digital a modo de libro, con dedicatoria y poema. 
Pero este año no tenía muchas energías para organizar el tema de un regalo colectivo. …