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viernes, 28 de noviembre de 2008

Alimentación complementaria (III)

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Y el tercero... de Trini Jiménez, del grupo de lactancia y crianza Amagintza, de Pamplona.
Con esta información, me lancé en la aventura de que mi hija comiera algo más que pecho.
1. INTRODUCCIÓN

Este trabajo es una recopilación de material que Amagintza lleva realizando desde hace 3 años. Está basado en la opinión, los consejos, experiencias y estudios recogidos por especialistas en lactancia materna y alimentación infantil, de los cuales hemos aprendido y con los que nos sentimos plenamente identificadas. En la mayor parte del trabajo los párrafos están recogidos textualmente de sus autores.

En la actualidad los científicos médicos han verificado que la leche materna es el alimento ideal y perfecto para el bebé por lo menos los 6 primeros meses de vida y que progresan mucho mejor sin la adición de sólidos antes de ese tiempo. Contiene carbohidratos, minerales, vitaminas, proteínas, grasas y anticuerpos aunque la madre n lleve una dieta rigurosamente sana y equilibrada. Es el alimento más completo que puede brindarle la naturaleza al bebé, el cual debe desarrollarse siguiendo el ritmo ideado por la naturaleza. La mayoría de los niños y de las niñas que toman el pecho están bien nutridos y protegidos contra infecciones y enfermedades. No necesitan otro sustento complementario ni más defensas.

2. ¿ Por qué esperar hasta los 6 meses?

De acuerdo con las más recientes recomendaciones de UNICEF y de la Academia
Americana de Pediatría, los bebés deberían tomar solo pecho hasta los 6 meses, aproximadamente. A partir de esta edad, la lactancia materna se complementa con otros alimentos. Cuando señalamos que durante los 6 primeros meses de vida hay que darle al niño nada más que leche, queremos decir ni zumos ni hierbas e infusiones, ni cereales para espesar biberones.

En caso de necesidad, por ejemplo a causa del horario laboral de la madre o cuando el bebé claramente pide o intenta atrapar la comida, se le puede ofrecer otros alimentos algo antes, pero siempre después de los cuatro meses, previa consulta del especialista. Como el alimento que más alergias produce a los bebés es la leche de vaca, resulta menos peligroso ofrecerle arroz o plátano que darle un biberón. También hay bebés hambrientos que se lanzan sobre la comida antes de los 6 meses. Suele ser un error adelantar las papillas cuando ganan poco peso. La cantidad de leche que produce una madre no es fija; varía según lo que mama el bebé. Si se le da el pecho siempre que pide y gana poco peso, quiere decir que pide poco: suelen dormir mucho y " nunca tienen hambre". Al darles papillas, sólo se consigue que tomen aún menos pecho y estén peor alimentados.

Una de las razones es conservar la producción de leche ya que cuantos más alimentos sólidos coma el bebé, menos leche deseará y mientras menos leche tome del pecho, habrá menos cantidad.

Si añadimos alimentos sólidos en su dieta antes de que los necesite, estaremos sustituyendo un alimento superior por otro de calidad inferior. Se necesita tomar una dieta completa y variada para suplir todas las sustancias nutritivas que necesitan los bebés y los adultos. La limitada ingestión de sólidos por parte del bebé no puede compararse con la nutrición completa de que dispone la leche humana.

Otra de las razones más importantes para esperar son las alergias. Es más fácil que los bebés desarrollen alergias a la comida cuando empieza a tomar alimentos sólidos a edad temprana. La leche de vaca, que se emplea en casi todas las leches artificiales ( y que se añade a muchos de los alimentos infantiles) es con gran diferencia, la principal causa de alergia en bebés pequeños. Por ello es un riesgo excesivo ofrecerle leche de vaca o derivados antes del año, si está tomando el pecho. Otros alimentos que es recomendable retrasar son: El gluten ( trigo, avena, cebada, y centeno; también el pan y las galletas) hasta los 8 o 9 meses. Y los huevos, pescado, soja, cacahuetes, fresas, naranja, melocotón o cualquier otro alimento al que sea alérgico algún miembro de la familia, es mejor no ofrecérselos hasta el año, especialmente en familias con antecedentes de alergia.

Algunos bebés con tendencia a las alergias, rechazan los alimentos sólidos incluso a los 6 u 8 meses de edad y sin embargo los acepta fácilmente a os 9 meses o más. Esta podría ser la forma que tiene la naturaleza de protegerle de ciertos alimentos que podrían causarle alergias. A pesar de ello progresan bien solo con leche materna hasta que sus sistema está preparado para tolerar otros alimentos.

Es importante tener en cuenta que el inicio de la alimentación sólida representa para la madre una tarea que ocasiona desorden y trabajo adicional. Es más fácil darle alimentos sólidos cuando el bebé pueda sentarse sólo y ya no escupa automáticamente cualquier cosa que le resulte extraña.

Es muy conveniente y beneficioso para el bebé concederle unos cuantos meses adicionales del alimento al que la naturaleza ha dedicado millones de años a perfeccionar para él hasta que su inmaduro sistema digestivo se haya desarrollado hasta el punto en que puede utilizar otros alimentos sin sufrir ningún trastorno.

3.¿ Y si la madre trabaja?

La lactancia materna es perfectamente compatible con el trabajo. Mantener la lactancia es una excelente manera de compensar la separación con el bebé y recuperar el tiempo perdido.

La vuelta al trabajo es un pésimo momento para destetar al bebé.

La leche materna puede extraerse manualmente o con un sacaleches y conservarse tanto refrigerada como en el congelador hasta el momento en el que el bebé la vaya a tomar ( ver folleto sobre la extracción y conservación de la leche). En el peor de los casos la madre puede darle el pecho antes y después del trabajo y quien cuide del bebé darle otra leche cuando la madre esté ausente. Si su bebé tiene edad suficiente para tomar papillas, también resultará más fácil dársela mientras la madre no está ( esta es una excepción a la regla general de dar el pecho antes de cada papilla).

No es necesario acostumbrar al bebé a tomar biberones o papillas antes de ir a trabajar. Cuanto más tiempo le des el pecho mucho mejor. Es muy probable que tu bebé acepte mejor la papilla cuando tú no estés.

4.¿ Cómo saber cuando está listo para tomar alimentos sólidos?

Es muy probable que el bebé nos haga saber cuando está dispuesto. Es mejor observarle a él que al calendario.

Si de pronto aumentan sus exigencias para que lo amamante en algún momento alrededor de los 6 meses y esta creciente demanda continúa durante cuatro o cinco días a pesar de que lo amamanta con más frecuencia, puede suponer que ya ha llegado el momento de empezar a darle alimentos sólidos. No debemos precipitarnos y descartar cualquier otra posibilidad, como un resfriado o algún otro problema.

Entre los 6 0 7 meses suele iniciarse el periodo de la dentición, en la mayoría de los bebés empieza a desarrollarse el impulso natural para masticar y morder, la boca y la lengua ya están preparadas para estas nuevas habilidades. Su sistema digestivo ahora está dispuesto a recibir nuevos alimentos.

Hay otras condiciones que también deben darse para considerar que el bebé está preparado para comenzar con la alimentación sólida como son:

- Puede mantenerse sentado. Todos sabemos lo difícil que resulta dar de comer a un bebé que se escurre en la trona.

- Ha perdido el reflejo de extrusión, que le hace escupir automáticamente cualquier cosa sólida que le entre en la boca. Aquellas madres que han intentado dar una papilla a un bebé de cuatro meses conocen bien este reflejo: papilla en el babero, en la camisa, en el suelo, en el pelo... en todas partes menos en el estómago.

- Es capaz de indicar si tiene hambre o no. Si tiene hambre, abre la boca y se lanza hacia la comida. Si no quiere más cierra la boca y se aparta. Hasta que aprenda a hacer estos gestos, podría ocurrir que no quisiera más comida y los padres no nos diéramos cuenta. Y nunca, nunca se debe obligarle a comer.

- Muestra interés por la comida, intentando probar lo que los demás comen a su alrededor.

Todos estos signos suelen darse hacia los 6 meses, y por ello es la edad recomendada para comenzar a ofrecer al bebé otras cosas. Dar otros alimentos antes de esta edad es inútil , y a veces perjudicial.

5.¿ Cómo empezar?

El primer encuentro del bebé con los alimentos sólidos se parece más a un experimento que a una comida. El bebé ha de aprender mucho sobre el sabor, la consistencia de los alimentos y como mover la comida desde la parte frontal de la boca a la parte interior para después tragarla. El éxito de las primeras comidas se mide más por la práctica que el bebé adquiere que por la cantidad de comida que consigamos que tome.

Es mejor elegir una hora en que el bebé no esté extremadamente hambriento, tal vez entre una media hora a una hora después de haber mamado. Empiece por darle una pequeña cantidad de comida ( puede aumentar la porción gradualmente a medida que pase el tiempo.)

Al principio no debemos pretender hartarlo sino familiarizarlo con el alimento, podemos poner en una cucharilla una pequeña cantidad como un cuarto de la misma. Si el bebé es muy independiente y se niega a comer de la cuchara ofrézcale algún alimento que pueda tomar entre los dedos. Para el momento en que tenga un año es probable que pueda alimentarse él solo.

Los primeros intentos de comer con una cuchara suele ser algo torpes. Hasta ese momento el bebé ha estado acostumbrado únicamente a succionar. Esto implica usar la lengua para presionar el pezón contra el paladar. Le desconcierta cuando intenta usar la cuchara de la misma manera. Aunque por su edad su boca y su lengua ya están preparados para tareas nuevas, todavía tiene que aprender a dominar estas tareas. Cuando el bebé es muy pequeño, las primeras veces que le demos algo sólido es mejor teniéndole en nuestro regazo, apenas reclinándole mientras tocamos sus labios con la cuchara e introducimos la comida

6. Cada vez más independiente

Los bebés son también criaturas sociales y puede que quiera comer cuando el resto de la familia comen en vez de en otro momento. Podemos hacerle un sitio junto a nosotros a la hora de comer y dejarles compartir con los mayores el momento placentero de la comida., indudablemente tratará de copiar lo que ve de los demás.

Las tronas son perfectas para este cometido, porque acercan al bebé a la mesa y lo sitúan a la misma altura que los demás comensales. Los bebés observan cómo comen los demás y se sienten muy atraídos por la comida, los cubiertos y por todo cuanto ven en la mesa, observan y se dan cuenta que comer es agradable para nosotros y que disfrutamos haciéndolo .

A medida que crece lo más difícil es mantener fuera de su alcance los alimentos servidos en los platos de los demás, así que cuando un bebé está preparado para tomar alimentos sólidos es difícil impedir que los pruebe.

El se apresura a tomar las cosas que puede y es capaz de derramar su comida sobre la mesa. Nos mirará cuando comamos con los ojos bien atentos siguiendo cada movimiento que hacemos con los cubiertos.

Antes de que nos demos cuenta ya será lo bastante grande para estirar el brazo y apoderarse de sus propios trocitos apetitosos y llevárselos más o menos en dirección a la boca.

Ellos lo perciben todo y desean imitarnos también. Vamos a darles esa oportunidad para que su primer contacto con la comida sea también agradable y divertido incluso.

También puede ser interesante ofrecerle su propia ración en este momento, en vez de hacerle comer solo. Si les damos algún trozo en las manos para que lo vayan examinando, generalmente lo cogen y lo van mordisqueando con sus encías y sus dientecitos. Así no se le escapará la comida entre los dedos. Aprenden a comer de forma espontáneamente y la introducción de los sólidos se convierte en un motivo para hacerle sentirse, de verdad, un miembro de " pleno derecho" en la familia.

En opinión del doctor Carlos González, pediatra y experto en lactancia materna, " es conveniente que el bebé se acostumbre desde el primer momento a la auténtica textura que tienen los alimentos comiéndolos él solo directamente. Si no le dejamos pasar por esta etapa, es posible que más adelante no los acepte más que triturados".

Lo más probable es que al principio el bebé apenas ingiera una pequeña cantidad del alimento. Seguramente, empleará bastante tiempo en jugar con él, chuparlo y estrujarlo con los dedos. Pero no hay que impacientarse. Así aprenden a comer de una forma espontánea. Van probando nuevos sabores y, cuando sea algo mayor, se comerá íntegramente lo que se le ofrece.

Este método de toda la vida, que consiste en ofrecer algún alimento al bebé para que lo vaya chupando y saboreando a su antojo es, en realidad, la forma más natural de conseguir que tome un primer contacto con la comida.

7. El proceso de iniciación a la comida sólida, algunas sugerencias.

Ofrecer primero el pecho y después el alimento: La leche materna es el mejor alimento, tanto a los 2 meses como a los 2 años y tiene un perfecto equilibrio de proteínas, vitaminas y otros nutrientes, y las defensas que tanto ayudan al niño. Si toma el pecho y luego no le queda hambre para fruta o cereales, no pasa nada. Pero, si por llenarse con fruta o harina luego no toma el pecho suficiente estará peor alimentado.

Más adelante ( lo ideal sería a los 10 o 12 meses, aunque no se pueda dar una fecha fija), se le puede dar el pecho " de postre ". Pero es un error sustituir tomas del pecho por papillas antes del año, porque el bebé necesita al menos medio litro de leche al día, y para obtenerlo, debe hacer varias tomas. Si hay que saltar tomas por el trabajo, el pequeño puede compensarlo mamando más por la tarde y noche y los fines de semana.

La antigua costumbre de comenzar con una papilla de cinco frutas o de siete cereales puede causar problemas. Si al bebé le sale una erupción o tiene diarrea, no sabremos cuál de los alimentos es el causante. Es mejor introducirlos de uno en uno, sobre todo al principio, para ver cómo le sientan, dejando pasar por lo menos 1 semana entre cada cosa nueva.

Aunque es poco probable una reacción alérgica a los 6 o 7 meses debemos observar si aparece un sarpullido, diarrea, malestar en el estómago, nariz congestionada, brote de dermatitis de pañal y si así fuera sabríamos que alimento lo habrá provocado. Una manera por ejemplo para comenzar sería; una semana plátano machacado; a la siguiente, arroz hervido; a la otra, patata hervida; luego manzana rallada...; o al revés.

Darle pequeñas cantidades y sin forzar. Es muy probable que nos haga saber que ha comido suficiente volviendo la cabeza, apretando con fuerza la boca, escupiendo el alimento o con algún otro gesto inconfundible. Entonces nunca jamás se ha de obligar a comer a un bebé aunque, probablemente, coma mucho menos de lo que sus padres esperan. El es el único que sabe con absoluta seguridad si quiere más o no. Si un alimento le desagrada especialmente, lo mejor es dejarlo y no volverlo a intentar hasta que transcurran unas semanas o meses, debemos aceptarlo sin darle mayor importancia.. Esta es la regla básica par evitar problemas en el futuro.

Nadie sabe cuánto alimento diariamente necesita un bebé y se desconoce la cantidad que precisa un bebé determinado, porque depende de su velocidad de crecimiento, de características propias de su metabolismo, de la cantidad de leche que ingiera, de la composición de las papillas ( si están mas aguadas, necesitará más cantidad)...

En algunos casos, los niños y las niñas que han sido obligados a comer en su primera infancia tienen problemas durante años. Convertir la comida en una imposición es un error que, a veces, cometemos con la mejor de las intenciones. Disfrutar de los alimentos es uno de los grandes placeres de la vida y los bebés pueden y deben vivirlo así desde el nacimiento.

Algunos bebés que toman pecho, se niegan a comer ningún tipo de papilla hasta los 8 o 10 meses, incluso más. La leche materna es más completa que la artificial, y los niños que son amamantados suelen aceptar las papillas más tarde. Es que no tienen hambre, porque el pecho ya les aporta todos los nutrientes que necesitan.

Cada novedad ha de ofrecérsele en muy pequeña cantidad.
Las niñas y los niños sanos que tienen comida a su alcance no se dejan morir de hambre. No debemos angustiarnos.

Hay que ofrecerles alimentos regularmente desde los 6 meses, pero no debemos preocuparnos si al principio no los quieren , porque es totalmente normal. Ya los aceptarán cuando los necesiten ( a no ser que, por intentar obligarles, cojan manía alguna cosa y entonces sí que tendremos un problema).

Hace poco, unos científicos analizaron las papillas de carne con verduras que preparaban las madres de Madrid. La concentración media era de 50 calorías por 100 gramos ( la leche materna tiene 70 calorías). ¡ No es de extrañar que los niños prefieran el pecho¡ De modo que no debemos dejarnos engañar por el nombre " caldo de verduras": lo que el niño necesita no es el caldo, sino las verduras escurridas. Algo similar ocurre con los zumos. A veces, creyendo que así se alimenta mejor, les damos zumo en vez de agua. En los bebés pequeños, esto puede provocar desnutrición por tomar zumo en lugar de comida. En los niños mayores, tomar zumo además de la comida puede causar obesidad. Y, a cualquier edad, el exceso de zumos es causa frecuente de diarrea crónica. Para beber, lo mejor es el agua, no los zumos.

8. Recomendaciones importantes y algunas muy prácticas

Ningún calendario de alimentación tiene base científica. Podemos hacer cientos distintos. Naturalmente, cuesta encontrar dos calendarios iguales, porque ninguno tiene base científica. ¿ Acaso alguien ha dado 50 g. De pollo a 100 niños y 60 g a otros 100, y ha demostrado que unos están más sanos que otros?. ¿ O han comparado 100 niños que tomaron primero fruta y al mes siguiente cereales con otros 100 que empezaron al revés?. Y si pudiesen comparar dos grupos, ¿ cuál sería el mejor?: ¿ los que ganan más peso?, los que ganan menos?, ¿ los que se resfrían menos?, ¿ los que a los 12 años sacan mejores notas?, ¿ los que a los 18 no fuman?, ¿ los que a los 40 tienen menos infartos?....

Los calendarios no sirven para nada pero hay algunos detalles que sí son bastante importantes:

Retrasar a los 8 o 9 meses los cereales con gluten: cebada, centeno, avena y trigo ( lo que incluye el pan, las galletas, la pasta de sopa...). A las papillas tradicionales no hace falta añadirles leche, el bebé ya toma suficiente del pecho.

Retrasar hasta el año los alimentos que más alergia producen : leche si es posible, huevos, pesado, soja...

Hasta hace bien poco, la introducción de los alimentos sólidos en la dieta del bebé comenzaba mucho antes de los 6 meses. Todavía no había perdido el reflejo de extrusión y era necesario triturar los alimentos para que pudiese digerirlos. Ahora sin embargo, con las nuevas recomendaciones para el inicio del bebé en la alimentación sólida, están muchos más preparados y no necesitan comerlos tan triturados, basta con aplastarlos, rallarlos o cortarlos en trocitos pequeños. Probablemente, si un alimento es tan duro que el bebé no puede comerlo sin triturar, significa que es demasiado pequeño para dárselo. Además, muchas veces existen serios problemas para intentar que niños y niñas de tres años abandonen los triturados y acepten la comida normal. Desde pequeños les encanta sentir la textura de los alimentos, el plátano, la patata hervida e incluso las verduras pueden
machacarse con un tenedor, y más adelante cortarse en trocitos. La manzana puede darse rallada, el pollo y la carne pueden esperar hasta el año en que el bebé puedan tragarlos cortados en pequeñísimos trocitos. Al fin y al cabo, si los bebés nacen sin dientes será por algo; probablemente al triturarles cosas que aún no pueden masticar lo que estamos haciendo es darles demasiado pronto algunos alimentos.

Los cereales mejor caseros. El arroz hervido también es una excelente papilla de "cereales sin gluten" y si la queremos con gluten hay una gran variedad de cereales caseros: sémola, pan, fideos, macarrones, sopa de letras..., eso sí, leamos bien la etiqueta de cualquier pasta: 100% sémola de trigo duro. Comparémosla con la de una papilla industrial: varios cereales (cuando lo correcto sería darlos de uno en uno), y según las marcas, azúcar, harina de soja, sabor artificial vainilla....

Intentemos no preparar comidas especiales. No tiene sentido acostumbrar al bebé a un alimento que no suele comerse en casa. Podemos aprovechar la comida de toda la familia. Si cocinamos sin sal y sin picantes, podremos apartar su ración y añadir después los condimentos para los mayores. Podemos ofrecerle arroz hervido, sopa de letras(escurrida), macarrones. La ensaladilla rusa, antes de poner el atún y la mayonesa, es un excelente "papilla" de verduras. Hacia los 8 o meses no es necesario ni machacarla con el tenedor, el bebé la comerá con los deditos.

Su comida no debe estar demasiado aguada. Los bebés tienen el estómago pequeño, y si la comida está aguada, no les cabe toda la que necesitan y no conviene llenársela con agua. Cuando hagamos una sopa debemos dársela al bebé escurrida, solo la pasta.

No añadir sal ni azúcar a su comida. Los niños y las niñas mayores y adultos ya solemos tomar un gran exceso de sal y azúcar; cuanto más tarde se acostumbre tu bebé, mejor. Podemos pensar que a través de nuestra leche se acostumbran a lo dulce y a lo salado, pero esto no es así. Los niveles de azúcar (lactosa) y del (sodio y cloro) en la leche son constantes y están muy bien controlados, coma lo que coma la madre. Esos dos sabores no pasan a la leche.

Hay que leer las etiquetas. La pasta de sopa barata sólo lleva trigo; la cara también incluye huevo, y es mejor reservarla para niños y niñas mayores. Del mismo modo, las galletas y bollería suelen llevar huevo y leche; para el bebé es mejor el pan simple y puro. El yogur (mejor dárselo después del año) azucarado o de "sabores" suele contener 10 gramos más de hidratos de carbono que el yogur natural de la misma marca. Un bebé puede acostumbrarse al yogur sin azúcar; pero incluso si le ponemos un poco, echaríamos 3 o 4 gramos, no los 10 que añaden los industriales. Los denominados potitos o tarritos, a pesar de no contener aditivos ni conservantes y de la imaginativa publicidad que les rodea, no son los alimentos más sanos ni mejores que los que podemos preparar en casa. Algunos potitos de cereales contienen azúcar o soja, y casi todos los productos combinan varios alimentos, por lo que no son adecuados para introducirlos de uno en uno en el menú del bebé. Son, eso sí, muy rápidos y bastante más caros.

9. Los bebés muestran sus gustos y preferencias

Si nos preguntamos ¿ qué puede comer una oveja?, en nuestra ignorancia pensaremos que cualquier cosa verde que crezca en un prado es alimento adecuado para las ellas. Pero la realidad es bien distinta: los prados están llenos de plantas venenosas. Dos mecanismos ayudan a la oveja a evitar el envenenamiento. El primero es el aprendizaje: la oveja recuerda el sabor de los vegetales que ha comido otras veces y le han sentado bien, y los busca. Si cada oveja tuviera que aprender por sí misma, probando unas hierbas y otras, muchas morirían en el intento; pero por suerte el aprendizaje puede transmitirse de una generación a otra. ¿ Cómo estudian las ovejitas, si no tienen escuelas, ni libros, y ni siquiera saben hablar? Aprenden a través de la leche materna. El sabor de la leche cambia según lo que come la madre; la cría recuerda ese sabor y lo reconoce en las hierbas del prado. Se ha comprobado científicamente que una oveja adulta, de entre varias plantas igualmente comestibles, elige aquellas que su madre consumía durante el período de lactancia.

El segundo mecanismo, que los expertos llaman neofobia, es el rechazo a lo nuevo; los animales tienden a evitar los alimentos desconocidos, y al principio los prueban sólo en pequeñas cantidades y con grandes precauciones.

También los bebés nacen con estos dos mecanismos de protección. Por eso cuesta tanto que acepten nuevos alimentos y, sin han tomado pecho, preferirán lo que la madre coma habitualmente a cosas especialmente preparadas para ellos.

Por ello debemos respetar siempre sus deseos, tendrán sus preferencias y aunque es importante seguir ofreciéndole comida de vez en cuando, siembre debemos ser amables y ante todo no frustrarnos , ni enojarnos si rechaza la comida.

10. ¿ Qué alimentos son mejores?

Cuanto más se aleja un alimento de su estado natural, más pobre será éste en cuanto valor nutritivo. Frutas enlatadas, cereales refinados, quesos procesados....son un ejemplo de alimentos de poca calidad nutricional. Es más la comida rápida procesada no solo es más pobre nutritivamente hablando, sino que además contiene almidones, azúcares u otros edulcorantes, sal aditivos, químicos como preservativos y nuestro bebé podría tener alguna sensibilidad a alguno o a todos y ninguno sirve para nutrirlo.

Los alimentos comerciales para bebés son alimentos procesados y relativamente caros

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