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LA ESCRITURA DESDE EL PUNTO DE VISTA DEL NIÑO


Un texto que han subido a entre comadres. Lo pongo aquí para leerlo cuando tenga un ratito y capacidad de concentración.
Laia ahora ha encontrado otros puntos de interés y no se pasa el día escribiendo y viendo letras por todas partes.


Imagen de Patricia Metola


LA ESCRITURA DESDE EL PUNTO DE VISTA DEL NIÑO

ANA TEBEROSKY

Recientes investigaciones han demostrado que el aprendizaje de la escritura no es una tarea simple y sencilla para el niño; por el contrario. Requiere un largo y complejo proceso de construcción, en el que las ideas del niño no siempre coinciden con las suposiciones del adulto. Es importante señalar las divergencias entre el punto de vista infantil y el del adulto para entender el proceso de aprendizaje.

La enseñanza de la lectura y la escritura se ha basado en ciertas presuposiciones que ahora resultan cuestionables.

Vamos a comentar una que podría expresarse como sigue: "Nuestro sistema alfabético de escritura es "natural", la única dificultad consiste en aprender las reglas de correspondencia entre fonema y grafema». En función de este principio, para aprender a leer y a escribir es necesario "reactualizar" el habla, fundamentalmente su aspecto sonoro.

Podemos demostrar que las ideas infantiles no coinciden con esta presuposición. Hacia los 4 años, los niños intentan comprender qué tipo de objetos son las letras y los números de nuestro sistema de representación convencional.

Ferreiro (1981) ha demostrado que inicialmente, las grafías son consideradas solamente como "letras", "números", "cincos", "a, e, i, o, u", etc. Para el niño de esta edad las "letras" o los ‘números" no sustituyen nada, sólo son lo que son: un objeto mas dentro del mundo que, como muchos otros, tienen nombre.

Posteriormente, se da un gran paso. Las grafías sirven para sustituir otra cosa, pasan a ser "objetos sustitutos" Que tienen un significado. Pero a diferencia de nuestro punto de vista de adultos alfabetizados, para el niño las grafías no representan sonidos. El significado viene determinado por la naturaleza de los objetos a los que acompaña. El primer tipo de relación consiste en buscar alguna correspondencia entre las señales gráficas y los objetos del mundo.

La primera separación entre los símbolos y lo simbolizado empieza cuando el niño es capaz de diferenciar entre "lo que es" (-letras" o "números-) y -lo que significa- (según el tipo de objetos a los que las grafías aparecen unidas). Como los objetos tienen nombres, se denominan de una determinada manera, la relación se establece cuando a un conjunto de letras se le atribuye el nombre del objeto o imagen que le acompaña.

Pero el nombre no es aún la representación de una pauta sonora, sino que pasa a ser una propiedad de los objetos que pueden ser representados a través de la escritura (Ferreiro y Teberosky, Cap. III y IV). La atribución depende más de las correspondencias en relación con el objeto que de las propiedades de lo escrito. De esta manera un mismo conjunto de letras "significa" perro junto a la imagen de un perro, sin que ello excluya que pueda "significar" también otra cosa si se relaciona con otras imágenes,

Esta relación tan directa entre los símbolos y lo simbolizado hace que muchos niños elaboren curiosas hipótesis. Para escribir "casa", por ejemplo, hacen falta mas letras o de mayor formato que para escribir "casita" (Ferreiro, 1979).

Como podemos observar, el niño está lejos de pensar en términos de correspondencia fonema-grafema. pero, si se nos permite, daremos un salto en el proceso evolutivo hasta llegar al momento en que los niños establecen alguna hipótesis sobre la relación entre los sonidos y las letras. La primera hipótesis que aparece es que las letras representan sílabas. La génesis de esta hipótesis está conectada con un problema cognitivo más general: el de la relación entre las partes y el todo. Efectivamente, las partes del escrito, (sus letras) son elementos que se constituyen en observables en determinados momentos de la evolución conceptual de la escritura. De la necesidad de interpretar estas partes surge la descomposición del nombre en sílabas.

La hipótesis silábica consiste en atribuir una sílaba a una letra -a cualquiera de ellas-. La correspondencia es más cuantitativa que calificativa. Para un nombre trisílabo hacen falta 3 letras. Pero en el caso de los nombres bisílabo o monosílabo, dos y una letras son "pocas". Con pocas letras, (menos de tres) se viola otra de las hipótesis del niño.que consiste en exigir una cantidad mínima para que una cosa sea aceptada "para leer".

Así nos damos cuenta de que las ideas del niño son muchas y de que ninguna coincide con las Presunciones de la enseñanza sobre la "naturalidad y simplicidad del sistema alfabético. Ni el secreto del aprendizaje consiste en establecer la correspondencia fonema-grafía, ni el sistema alfabético es un código "exclusivamente" fonográfico. Como ha indicado Sinclair (1980), ningún sistema de simbolización retiene todas las características de lo que representa. Tanto el proceso de selección de los aspectos a representar como las convenciones de la manera de representación, son construcciones mentaIes que no pueden ser reducidas a una simple transferencia de lo oral a lo escrito.

La relación entre escritura y lenguaje no es un dato inicial. El niño no parte de allí, sino que llega allí.

Para llegar a este punto, ha pasado de un período de correspondencia de tipo lógico (una letra para cada sílaba, a una correspondencia motivada y estable (no cualquier letra para cualquier sílaba). Las vocales se estabilizan con mayor rapidez que las consonantes (en el caso del castellano y del catalán) y adquieren valores silábicos en el contexto de los nombres en los que aparecen. Así, la J será la "jo" para "Joaquín" y la N será la "na" para "Natalia".

Si hemos dedicado esta exposición a cuestionar la tan mencionada correspondencia fonema-grafema es porque los antecedentes evolutivos de la escritura están lejos de reducirse a una simple asociación entre fonemas y sonidos.

La idea de que la escritura tiene significado (es decir, que es un objeto sustitutivo) no depende, exclusivamente, de la representación de los fonemas. Recordemos los diferentes sistemas de escritura y los distintos sistemas simbólicos que representan elementos no-lingüísticos (representación matemática, gráficos, mapas, música,.. ). Recordemos, también, el dibujo. El proceso de comprensión de la escritura no puede ser identificado con los últimos pasos:

interpretación silábica o fonológica del código.

IN-FAN-CIA Marzo-abril de 1.991

Comentarios

  1. Esa ilustración preciosa de Patricia Metola me ha recordado el cuento de Eric Carle "Papá, por favor, consígueme la luna", vuestro proyecto colectivo "Los niños y las estrellas" y una entrada que te debo en relación a esto :-)

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  2. Mi hijo mayor ha aprendido a leer cerca de los 7 años. Antes de eso no detecté yo todas las fases descritas, pero es que él ha tenido muy poco interés por las letras (en contraste con su mucho interés por los libros, es curioso). Aprendió a escribir su nombre mecánicamente, y a reconocer algunas letras (que no todas!), y algunas palabras y nombres de persona. Utilizaba algunas de las letras que conocía para dibujar diálogos entre personajes de sus dibujos (y el sentido de la escritura dependía de com quien estaba hablando el personaje, y el tamaño y forma, de lo que quería decir). De repente, ha hecho alguna conexión y ha empezado a leer y escribir casi como por arte de magia. Ahora lo hace más o menos igual que niños de su edad que empezaron a los 5 años.
    Gracias por el artículo, es muy interesante.

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  3. Gracias Maite por el artículo, muy interesante.

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  4. El niño no aprende a leer y a escribir hasta que está preparado para ello, cuando está madurativamente preparado para ello, es verdad que llega un punto en que notas que se establece relación entre grafia y significado, si se empieza antes de lo debido únicamente aprenden de manera mecànica, memorizando, pero sin comprender ni entender lo que estan leyendo.

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  5. Vale, sigo sin leerlo, pero gracias por los comentarios, jeje.
    ´así que sólo puedo comentar que sí, la ilustración es preciooosa y que me encanta, e. que hayan respetado el ritmo de tu hijo.

    Yo aprendí a leer a los 4, de forma espontánea y luego el cole fue un rollo (la parte de aprender a leer básicamente, el resto me gustaba).

    besos

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  6. Lo han respetado "así así". No le han fastidiado mucho, pero tampoco lo han dejado totalmente libre. De todas formas, la maestra de este curso, cuando vió que no leía, nos dijo que hasta los 8 ella lo consideraba normal, que ya había tenido otros casos. Respiré aliviada, según con quien te encuentres ya hay UN GRAN PROBLEMA!
    Thera, estoy de acuerdo con lo que dices...

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