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miércoles, 17 de octubre de 2012

Regalos caseros

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Este curso me he dado cuenta de una cosa con respecto a los regalos que hacemos a los amigos de mis hijos, y es que me gusta que mis hijos estén conectados a ellos de alguna forma. Me explico. El curso pasado me metí en la dinámica de hacer regalos conjuntos, algo que me pareció muy buena idea porque así los niños no recibían tropecientas mil chorradas, sino que podíamos unirnos entre varias personas para regalar algo único y especial. El resultado fue que al final volvíamos a comprar varias cosas porque "no fuera poco", por lo que no cumplía el objetivo. Pero además, sentía que los niños perdían el contacto con el tema, como algo que hacemos entre las madres y ellos no opinan ni nada. Y al menos a mi hija le gusta esa parte, de hacer un regalo (hecho o comprado), le ilusiona pensar qué le puede gustar al niño o a la niña... y es algo que me apetece potenciar porque se le nota que lo hace desde el corazón. El ver que ellos participan, que piensan en el niño, qué le gustará o dejará de gustar, que se esfuerzan por hacer algo bonito, pues ya me gusta. Con la otra opción, la del regalo conjunto, no me sentía cómoda (quizás por cómo la planteamos en general, quizás hay otras formas de hacerlo). Al final me daba un poco la sensación de que la madre decía, quiero esto (un chándal, o lo que fuera) o sin decir, y el resto de madres juntábamos dinero.... el regalo se quedaba en el universo madres.

Este año, como me gusta complicarme la vida, y la economía no está muy bollante, el propósito que tenemos en casa es que los regalos sean caseros. Por suerte en mi entorno no se estilan demasiado los cumpleaños-bodas, esos en los que se invita a todo el mundo, con lo que al cabo del año tienes 25 cumpleaños-compromisos y 5 cumpleaños de los amigos de verdad. Por suerte, mis hijos acuden a cumpleaños donde son invitados de corazón, y de corazón queremos homenajear, sabiendo que el regalo es lo de menos y lo de más el compartir un rato juntos.

Total, que ya tenemos dos cumples. 

Para el primero pensamos explotar la idea de la camiseta. Sabiendo que al niño le gustaba el futbol, pensamos construir una camiseta sobre el tema. Una amiga nos dio la idea de que el dibujo fuese del niño. A mi hija le encantó la idea, pero cuando se puso a ello, dijo que no. Así que hicimos una especie de collage con una figura prediseñada, parte dibujado con ceras y todo muuuy coloreado con acuarelas (ahí participamos los tres). Después escaneé el dibujo, añadimos el nombre del niño, lo imprimimos todo en un papel especial para pegar en la camiseta.  Finalmente, planchamos.

El resultado:




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